Hidroponia: cultivando futuro – Sustennials — Cultura sustentable

Hidroponia: cultivando futuro

Cuesta creer que el sistema alimentario global representa un 26% del total de emisiones de CO2. Pero sabiendo que la agricultura utiliza la mitad de la tierra habitable del planeta y el 70% del agua potable disponible, empieza a ser evidente el impacto de nuestro sistema de alimentación. 

De acuerdo con la ONU, el 10% de la población global (825M de personas) se fue a dormir con hambre en 2017 y un 26% sufrió de sobrepeso y obesidad en ese mismo año. Si lo cruzamos con que un tercio de los alimentos producidos se tiran o se echan a perder por ineficiencias logísticas o malas prácticas agrícolas, la complejidad se agudiza. El Covid-19 ya duplicó la cantidad de personas con alta desnutrición y se vuelve muy difícil abordar este problema cuando la población para 2030 se espera que sea de 8,6 Billones de personas (un 13 % mayor que la actual).

A esta realidad debe añadirse el dato de que existen alimentos que generan una muy baja huella de carbono (sobre todo frutas y verduras) versus otros alimentos que generan una huella significativamente alta como las carnes en general o los alimentos procesados, en una relación de más de 10 a 1 con respecto a las frutas y verduras. 

Se trata de un problema sistémico de diseño de cómo producimos lo que consumimos, y de cómo consumir distinto para producir de forma más eficiente y sustentable dentro de los recursos del planeta y con la menor generación de huella de carbono posible.

Junto con los cambios de consumo, la mayor conciencia de la fragilidad global, y el uso de la tecnología en una escala masiva, distintas innovaciones comenzaron una verdadera revolución alimenticia que requerirá acuerdos de inversión, políticas públicas osadas y una actualización en los hábitos de consumo para avanzar hacia un sistema alimentario más sustentable.

Entre las tecnologías que se están subiendo al tren de la Revolución 4.0, como internet de las cosas (IoT), Big Data y blockchain, también hay nuevas técnicas productivas emergentes como la agricultura vertical, la aeroponia o la hidroponia. 

¿Qué es la hidroponia? 

La hidroponia (hidro: Agua, ponía: trabajo, labor) es quizás de las más antiguas, y que más han crecido en escala en los últimos años, frente a la escasez global de recursos. Se trata de una técnica de cultivo que consiste en reemplazar la tierra por el agua, dotándola de una solución de nutrientes y minerales a través de un sustrato o la disolución en agua.

Si bien la tierra de por sí tiene anclados nutrientes y minerales, el agua, si se logran inyectar los mismos nutrientes, actúa como un conductor más efectivo que la tierra para alimentar a las raíces. De esta manera, y dependiendo el sistema, se puede utilizar un 90% menos de agua, y a su vez generar rendimientos mayores a los de la producción en tierra, por el hecho de controlar mejor las variables productivas y la solución de nutrientes que la planta necesita.

La hidroponia permite utilizar un 90% menos de agua, y a su vez generar rendimientos mayores a los de la producción en tierra

Además, la gestión de pesticidas puede ser mucho más responsable, reduciéndolos al mínimo necesario para garantizar inocuidad alimentaria, y descartar varios, como los herbicidas, ya que no hay malezas para combatir. Las aplicaciones fitosanitarias se operan de forma eficiente, siguiendo normas de buenas prácticas agrícolas, y son completamente inocuas para el ser humano. 

Pero eso no es todo: los sistemas hidropónicos pueden tener menor consumo energético de hidrocarburos, por prescindir de maquinaria agrícola, por más de que a nivel infraestructura requieran mayor inversión y consumo eléctrico. A su vez, al no utilizar el suelo, las napas de agua quedan mucho más protegidas y se puede producir de forma local: al no haber alejamiento de las fronteras de producción con los centros de consumo por el desgaste y compactación de la tierra, la huella de carbono por el transporte desde “el campo a la mesa” es mucho menor. 

Hidroponia en la Argentina

La hidroponia se ha ido desarrollando de forma local en varias partes de Argentina, tanto a escala doméstica, como en invernáculos de todos los tamaños cerca de los centros de consumo. Las bondades de esta técnica la posicionan como uno de los métodos de la agricultura del futuro, no solo para el planeta Tierra, sino para transportar, generar y acceder a alimentos en el espacio o en otros planetas.

Un ejemplo de uso de esta técnica, es el modelo de negocio de Vequa, una startup que nació en 2017 con la visión de contribuir a reconfigurar la matriz hortícola argentina, haciéndola más profesional y sustentable. Con un invernadero de 15000 metros cuadrados, su establecimiento es el de mayor superficie productiva de Argentina, y está en General Rodríguez, a menos de 100 km de Buenos Aires. Esto les permite reducir la huella de carbono por transporte y garantizar frescura en el producto, así como un menor desperdicio productivo en los centros de consumo. 

La empresa produce sobre todo cultivos de hoja con la técnica del floating, que consiste en disponer grandes reservorios de agua donde las plantas crecen en bandejas flotantes. Allí cultivan distintos tipos de lechugas, rúcula, espinaca, albahaca, que se comercializan en las cadenas de supermercado y grandes tiendas, con un promedio de producción mensual de veinte toneladas mensuales de hoja verde, sin usar un metro cuadrado de tierra.

La respuesta para ir hacia una agricultura sostenible abarca no solo la hidropónica, sino también la producción orgánica, la agroecológica y otras que dan pie a la conversación global sobre qué alimentos consumiremos en el futuro, y claro, cómo los produciremos.