El agua ya cotiza en bolsa – Sustennials — Cultura sustentable

El agua ya cotiza en bolsa

Se sumó al oro, el petróleo y otras materias primas que cotizan en Wall Street, ante el riesgo de que el recurso natural que sustenta la vida pueda ser cada vez más escaso.

Hace apenas unas semanas hubo una novedad llamativa en el mercado de futuros bursátiles en Estados Unidos. En Argentina, con los medios principales cubriendo noticias sobre al agobiante día a día (la crisis económica, los casos de coronavirus, la grieta política, la legalización del aborto y el funeral de Maradona) no se le prestó demasiada atención al extraño hecho. Pero que en Wall Street haya empezado a cotizar el agua, por primera vez en la historia, es algo desafortunadamente remarcable. Y lo que puede significar, guste o no, hace al futuro de todos. Incluida Argentina.

El objetivo original de los mercados de futuros es posibilitarles a las empresas la opción de fijar el precio de aquello que operen a plazo, limitando consecuentemente riesgos. Esto es sin dudas bueno para estimular la inversión y por ende el desarrollo de las economías. Los futuros de agua en Wall Street están diseñados en ese sentido. Pero esa verdad encierra otra verdad, más difícil de digerir. Porque en las Bolsas cotizan los productos que tienen una expectativa de suba de valor en el largo plazo. ¿Y cuando algo sube su valor? Cuando la oferta no alcanza a cubrir la demanda.

En las Bolsas cotizan los productos que tienen una expectativa de suba de valor en el largo plazo. ¿Y cuando algo sube su valor? Cuando la oferta no alcanza a cubrir la demanda.

Dentro del complejo entramado de riesgos ecológicos en el que estamos adentrándonos a velocidad alarmante, la posible falta de agua dulce en un futuro cercano no pareciera estar al final de la lista. Y en Wall Street están dispuestos a ponerle un precio a esa probabilidad.

Si bien hoy existen numerosas regiones del planeta donde el agua potable es un recurso escaso para la población, el riesgo que la escasez empeore es muchísimo. Porque la población está creciendo a un ritmo mucho más veloz de aquel al que se recomponen las fuentes de agua dulce, y además muchas de estas fuentes están siendo (o están bajo riesgo de) contaminación.

Las principales reservas de agua dulce en el mundo son los glaciares, luego los acuíferos subterráneos y en mucho menor proporción, los lagos y ríos. En la foto de hoy sobra agua para toda la humanidad, por siglos. En la película, eso no está para nada claro. Principalmente porque los glaciares se están derritiendo (y el agua dulce del hielo se diluiría en el agua salada de mar) y muchas capas freáticas están siendo arruinadas por la minería.

Es importante entender que en la ecología los riesgos son interdependientes. En algún punto, todo depende de todo. Por ejemplo, cuando uno no separa el plástico para reciclar de la basura; está abonando (infinitesimalmente, claro) al derretimiento de los glaciares por el tratamiento que ese plástico tendrá después (además de alentar la industria petrolera). El impacto de esta conducta, millones de veces repetida, ya no es para nada infinitesimal.  

En el último libro que publiqué en septiembre 2020, Un mundo en clave de Fa, ensayo sobre esta temática. Es una novela distópica con fuerte contenido filosófico y espiritual, sobre un futuro cercano en el que se ha acabado el agua, y el mundo atraviesa serios problemas ecológicos y de falta de recursos. ¿Cómo sería un mundo sin agua? ¿Podríamos potabilizar agua de mar para toda la población?

¿Cómo sería un mundo sin agua? ¿Podríamos potabilizar agua de mar para toda la población?

Dicen que la fantasía supera la realidad y (si bien esperemos que no sea el caso) empiezan a existir indicios que podría llegar a haber un problema grave de falta de agua dulce en las próximas décadas. Como ejemplos, Dubai empezó a construir una planta desalinizadora de agua de mar con energía solar, Trump intenta comprar Groenlandia por sus enormes reservas de agua dulce, hay presencia militar norteamericana sobre el acuífero guaraní y, ahora, el agua cotiza en Wall Street. Tal vez sea hora de levantar un poco la cabeza y mirar por arriba del bombardeo de las noticias del día. Y más allá de teorías o preocupaciones, uno podría averiguar que puede hacer desde el lugar propio para cuidar este precioso recurso y -de paso- contaminar un poco menos el planeta.