Marina Pla – Sustennials — Cultura sustentable

Marina Pla

Co-fundadora de Reciclario, Artículo 41 y Club de Reparadores, un movimiento que busca extender la vida útil de los objetos para combatir la cultura de lo descartable y la obsolescencia programada.


¿Cómo nace tu interés por la crisis ambiental?

No sé si puedo identificar un momento puntual. Creo que estoy en un proceso de aprendizaje sobre este tema desde que tengo memoria, pero tengo algunas hipótesis de qué puede haberlo despertado. Mientras estaba en mi carrera de diseño gráfico en Inglaterra, trabajaba de cajera en un almacén natural y orgánico (se llamaba Fresh&Wild, hoy lo compró WholeFoods), que daba una capacitación muy completa a todos sus empleados cada cuatro meses, en la que nos explicaban cómo y por qué elegían cada uno de los productos de la tienda. Creo que fue en esas capacitaciones donde comencé a aprender porqué un producto era diferente a otro y porqué un packaging era mejor que otro.

Años más tarde volví a vivir a Buenos Aires y me impactó mucho encontrar la realidad del movimiento cartonero, y entender lo absurdo que era que algunas personas trataran como “basura” a materiales que claramente eran un recurso valioso, tanto desde una perspectiva social, como económica y ambiental. Al mismo tiempo, comenzaba a trabajar como diseñadora gráfica para clientes comerciales de todo tipo y muy rápidamente pude experimentar la incomodidad de sentir que estaba poniendo mi tiempo y mi creatividad al servicio de una forma de consumo con la que no estaba de acuerdo. Esto me llevó a buscar maneras de trabajar en otro tipo de proyectos y a impulsar proyectos propios para poder involucrarme no sólo en el diseño, sino también en el contenido y el propósito de los proyectos.

¿Qué te impulsó a crear Artículo 41 y Club de Reparadores?

Club de Reparadores surge en el año 2015 como un experimento que encaramos junto con Melina Scioli. Ambas nos conocimos alrededor del 2012 trabajando sobre el problema de los residuos y el reciclaje, y compartimos un proceso de aprendizaje por el cuál identificamos las limitaciones del reciclaje como solución, y especialmente para cierto tipo de residuos, como los aparatos eléctricos y electrónicos. Nos propusimos enfocarnos en estrategias que sirvieran para reducir y prevenir los residuos y encontramos en la reparación una práctica clave desde una perspectiva de economía circular, que no estaba para nada asociada con la sustentabilidad ni con el cuidado de los recursos.

Así surgió el primer encuentro del Club de Reparadores como un evento itinerante de reparación colectiva, voluntario y colaborativo, con la premisa de unir objetos rotos con herramientas y personas que supieran y quisieran arreglarlos. El fenómeno de la obsolescencia programada hace que muchas veces reparar un objeto por la vía comercial resulte más caro que comprar un objeto nuevo, y esto resulta en que se tiren un montón de cosas de difícil o imposible reciclaje, cuando esa reparación no es “técnicamente” imposible. Los eventos del Club de Reparadores buscan dar respuesta a este problema mediante la colaboración. En casi 5 años del proyecto llevamos organizados más de 80 eventos en 6 ciudades en los que se repararon más de 5 mil objetos. 

El fenómeno de la obsolescencia programada hace que muchas veces reparar un objeto por la vía comercial resulte más caro que comprar un objeto nuevo, y esto resulta en que se tiren un montón de cosas de difícil o imposible reciclaje.

Ese mismo año 2015, encontramos el texto del Artículo 41 de la Constitución Nacional y nos resultó reveladora la idea de que un “ambiente sano para las futuras generaciones” no fuese sólo una “moda verde”, sino un derecho y un deber. Empezamos a hacer pósters para difundir el mensaje, y nos propusimos crear distintas iniciativas para llevar ese texto a la práctica cotidiana. Dos años más tarde se sumó Julieta Morosoli al proyecto y formamos una Asociación Civil sin fines de lucro que llamamos Artículo 41 y desde la cuál hoy impulsamos proyectos como Club de Reparadores, Insostenible.net y Reparar.org.

Retomando una charla que diste en TEDx, ¿qué crees que reparamos cuando reparamos?

Algo interesante de la reparación es que es una práctica con mucho valor simbólico, porque va totalmente en contra de muchos de los hábitos y costumbres dominantes hoy en día. Vivimos en un mundo muy rápido que venera lo nuevo, lo fácil y lo instantáneo, y que nos empuja a consumir y crecer sin límites. Pero cada vez está resultando más evidente que nos estamos chocando fuerte con los límites físicos del planeta, que la naturaleza no funciona así. Los ecosistemas de los cuales dependemos y somos parte operan de otra manera, y hoy están en grave peligro a causa de nuestro estilo de vida actual.

Reparar un objeto es una acción muy pequeña pero muy fundamental que nos acerca a una práctica distinta, de cuidado, de sentido común, de lentitud, de esfuerzo, de preservación, y nos ayuda a ejercitar una actitud que necesitamos adoptar urgente. Cuando reparamos un objeto reparamos un poco nuestro modelo de consumo tan roto e insostenible, y reparamos también un poco nuestra relación con los recursos naturales y con la naturaleza de la que somos parte.

Cuando reparamos un objeto reparamos un poco nuestro modelo de consumo tan roto e insostenible, y reparamos también un poco nuestra relación con los recursos naturales y con la naturaleza de la que somos parte.

¿En qué medida las acciones individuales pueden lograr un cambio real?

Creo fuertemente en el poder de nuestras acciones individuales en tanto somos parte de un gran sistema que tiene que cambiar. Los sistemas no cambian de ninguna otra forma que a través del cambio de las partes que los componen. Vivimos en una cultura muy individualista y nos cuesta pensarnos como parte de un sistema o ecosistema,

Es tan fundamental que asumamos nuestra responsabilidad individual y que tengamos la valentía de reconocer el impacto real que tiene nuestro estilo de vida, como que nos asumamos parte de un sistema que no funciona y que actuemos desde el lugar de cada uno para intentar cambiarlo. Algunas personas podrán hacer esto en sus elecciones a la hora de consumir, gestionar sus residuos o decidir a qué destinar su tiempo y atención, y otras podrán hacerlo desde su trabajo o desde el rol que ocupen en su comunidad. Todos jugamos un papel fundamental y el cambio en todos los niveles es necesario para lograr un cambio sistémico a la velocidad que lo necesitamos. 

¿Cuál es el hábito sustentable que te da más orgullo? ¿Y el que te resulta más difícil cambiar?

En primer lugar, (y aunque parezca poco) creo que deberíamos sentir orgullo en animarnos a cuestionar y asumir los impactos reales de nuestro estilo de vida. El sólo hecho de poder entender y asumir algunas verdades incómodas sobre tantos hábitos que hoy son la norma y que tienen que cambiar es un paso fundamental (desde comer carne, hasta viajar en auto, en avión o comprar algo envasado en plástico descartable). Esto requiere mucha valentía porque son hábitos tan naturalizados que la tendencia a negar que son un problema es muy fuerte, y eso es más grave aún que no poder cambiar esos hábitos. 

En segundo lugar, creo que deberíamos sentir orgullo en dar nuestro mejor intento de modificar esos hábitos, aunque sea un intento imperfecto. Creo que todos quisiéramos poder saltar de un extremo al otro, y querer pasar a vivir vidas 100% descarbonizadas, desfosilizadas, desplastificadas y zero waste de la noche a la mañana ni bien entendemos la magnitud del problema. Pero lamentablemente es imposible lograr ese cambio de la noche a la mañana, y eso nos pone en la incomodísima situación de tener que asumir que nuestra vida actual tiene impactos negativos, y desde esa incomodidad, accionar ya para lograr esos cambios sistémicos. En lo personal, es una fuente de orgullo y alegría la compostera que instalé en el patio de mi ph, la cuál ahora también es usada por mis vecinos, y un hábito que me cuesta pensar en dejar son los viajes en avión, tengo una hermana que vive en otro continente y es difícil pensar en no poder visitarla… aunque por el momento la pandemia actuó por nosotros.

Club de Reparadores en números:

• 5 años del proyecto

• +80 eventos en 6 ciudades

• 5 mil objetos reparados