Sergio Elguezábal – Sustennials — Cultura sustentable

Sergio Elguezábal

Es periodista especializado en ambiente y sustentabilidad y promotor del Periodismo de Transición para afrontar los desafíos del nuevo paradigma global. 


¿Cómo nació tu interés por el ambiente?

Mi interés por el ambiente nació cuando empecé a profundizar mi interés por el bienestar de todas las personas, porque entendí que era imposible que las personas puedan vivir mejor y que las sociedades puedan incluir a aquellas personas que quedan afuera o en la periferia, si no se hacía con la condición esencial de atender lo que le pasa al ambiente. Me pareció que el progreso y el bienestar de la humanidad tenía una relación directa con el modo en que vivimos y cómo habitamos este espacio que nos aloja.

Eso me llevó a indagar e investigar sobre el modo que consumimos y cómo producimos, cómo tratamos al resto de las especies. Ese interés fue anudando otros relacionados a la sustentabilidad, y entiendo desde hace muchos años que esta cuestión es muy trasversal a nuestro modo de vida: tiene directa relación a los proyectos que encaramos, la educación, la justicia que creemos tener, a las organizaciones y representaciones que nos damos.

El tema de la preocupación por los demás viene desde chico. Siempre las injusticias me ponían incómodo, me parecía que no era posible vivir de ese modo. Lo sentía fuerte cuando era chico y lo militaba cuando era joven. Con el transcurso de los años que muchos dicen que las personas se aquietan y dejan de lado las utopías, en mi caso se acrecentó: siento que con el paso de los años me cuesta más tolerar lo establecido.

La sustentabilidad es trasversal a nuestro modo de vida: tiene directa relación a los proyectos que encaramos, la educación que recibimos, la justicia que creemos tener y las representaciones que nos damos.

¿Por qué elegiste el periodismo como herramienta para transformar la realidad?

En ese afán por sintonizar lo que les pasa a las personas en el mundo en el que vivimos, elegí estudiar periodismo no casualmente. Siempre lo pensé como una herramienta que vincule a las personas, para tratar de encontrar niveles de armonía, pensando globalmente. Ahí me dieron un mal consejo y sin embargo fue el disparador para que pueda empezar el cambio. Yo trabajaba en una radio de pueblo en Bragado y hacia deportes, y el gerente en su momento me dijo: “vos tenes que estudiar administración de empresas porque ese es el futuro”. No sé que me pasó en ese momento, pero me subí al tren a Buenos Aires,  con la idea de venir a anotarme a la UADE y sin saber siquiera que era una universidad privada y que había que pagar para eso.

En el tren, en el medio del camino de cuatro horas de viaje, me encuentro con un vecino de Bragado y nos sentamos en el mismo asiento. Le digo “me voy a anotar a Buenos Aires”, y me dice “yo también”. Le pregunto, “¿para qué carrera?”, y me dice “en periodismo”. Le dije: “bueno, vamos juntos”. En ese momento, en ese viaje, en esas horas, yo cambié. Me dije “tengo que estudiar periodismo”. Me anoté en el Círculo de la Prensa y después hice mi carrera de locutor nacional. El “no consejo” sirvió, porque por alguna razón yo me tomé ese tren y creo que la intuición más que la razón, me llevó a elegir la carrera que abrazo desde hace tanto tiempo.

¿Qué significa para vos ser un referente en estos temas?

Me siento parte de un colectivo que tiene referentes “famosos” entre nosotros y desde hace muchos años, antes inclusive que yo me venga a estudiar: Pipo Lernoud, desde las revistas de aquella época, Miguel Grinberg  y tantos otros que de modo silencioso han venido trabajando por el ambiente y la sustentabilidad en todo el país. Siento que me pude subir a ese colectivo de personas que estamos en esa misma frecuencia y abrazando un paradigma que impulsa todo el tiempo la transformación y el cambio.

Siento que me pude subir a ese colectivo de personas que estamos en esa misma frecuencia y abrazando un paradigma que impulsa todo el tiempo la transformación y el cambio.

¿Qué le aconsejas a alguien que le preocupan estos temas y quiere pasar a la acción?

Primero abrir mucho la cabeza y analizarlo todo de un modo transversal. Tener la capacidad de relacionar  la economía, política, transporte, el modo en que vivimos y cómo nos vestimos, con el ambiente, qué hacemos con lo que tenemos alrededor, con el resto de las especies. Concebirnos humanos es concebirnos parte de un ecosistema. Le pediría que todo el tiempo esté haciendo conexión con todo eso.

Para pasar a la acción, además de abrir la cabeza, hay que tejer alianzas y salir del círculo de referencia. Todos tenemos nuestro círculo de referencia, los economistas, ambientalistas, los que piensan la política de un modo tradicional. Me parece que es tiempo de empezar a tender puentes entre todos esos círculos diferentes, porque ahora más que nunca se empieza a ver la relación que tienen todos esos ámbitos con la temática.

¿Cuál es el hábito sustentable que te da más orgullo? 

El del consumo responsable. Estoy todo el tiempo atendiendo el modo responsable de consumir. No me gusta consumir porque sí. Me da mucha incomodidad ver en las góndolas o en los comercios de barrio los productos que llegan de China y que no son de primera necesidad como plástico, linternitas, muñequitos. Así que he adquirido una destreza bastante grande en poder individualizar esas cosas.

¿Y el que más te cuesta cambiar?

Vengo de criarme en el campo. Ahí los mayores decían “todo bicho que camina va a parar al asador”, por lo tanto se comían perdices, pollos, ovejas, etcétera. Dejar la carne es lo que más me cuesta y sé que es necesario. Estoy comiendo mucho menos, una vez por semana.  Me cuesta pensar en la imposibilidad de volver a sentir el olor a un asado, pero creo que tiene que ver con esa raíz que a veces cuesta desprender.